El 23 de septiembre de 1868, Puerto Rico vivió uno de los episodios más recordados de su historia: el Grito de Lares. Aquel levantamiento, liderado por Ramón Emeterio Betances y Segundo Ruiz Belvis, buscaba poner fin al dominio colonial español y abrir paso a una nación libre.
Aunque militarmente fue un fracaso, se convirtió en un símbolo de rebeldía y aspiración a la libertad. Los larenos representaban la diversidad del país: esclavos recién liberados, jornaleros, hacendados, profesionales y campesinos. Todos unidos por el anhelo de un futuro sin cadenas.
De la memoria histórica a la bandera ideológica
Con el paso del tiempo, la conmemoración del Grito de Lares ha cambiado de tono. En lugar de ser un espacio plural de reflexión histórica, en muchos casos ha sido monopolizada por grupos separatistas de izquierda.
✖ El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) convoca actos políticos en Lares con discursos que utilizan el Grito como parte de su campaña electoral.
✖ El Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) y el Frente Socialista reinterpretan el levantamiento como una lucha “anticapitalista” y “revolucionaria”, proyectando sobre 1868 un marco ideológico del siglo XX.
✖ Grupos armados del pasado como Los Macheteros reivindicaron Lares como justificación para la violencia política.
En consecuencia, el Grito de Lares ha pasado a ser visto por muchos como una celebración exclusiva de la izquierda separatista, en lugar de un patrimonio nacional de todos los puertorriqueños.
La libertad como valor universal
Es importante recordar que el Grito de Lares no fue un proyecto socialista ni comunista. Fue una lucha por la libertad contra el poder colonial. Aquellos hombres y mujeres no buscaban reemplazar una opresión con otra; buscaban la posibilidad de decidir su propio destino.
Reducir el Grito a un acto partidista es traicionar su sentido original. La libertad no es de un partido, de una ideología ni de un movimiento: es un valor universal que debe defenderse frente a todo poder que limite al individuo, sea colonial o local.
Una lección para hoy
Puerto Rico enfrenta hoy otros tipos de cadenas: burocracia excesiva, dependencia económica, trabas al emprendimiento, falta de autonomía fiscal y una clase política que no siempre escucha al pueblo. La memoria del Grito de Lares debe inspirarnos a romper esas cadenas modernas con las armas de nuestro tiempo: educación, participación ciudadana, y un marco institucional que permita florecer la iniciativa individual.
✍️ Conclusión: El Grito de Lares pertenece a todos los puertorriqueños. Es un recordatorio de que la libertad no puede ser secuestrada por ideologías que buscan imponer un modelo único. La verdadera lección de 1868 es que la libertad solo se conserva cuando se defiende en cada generación.
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Este artículo es parte del blog Faro Boricua, un espacio de análisis desde la libertad.
Fuentes:
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Enciclopedia de Puerto Rico: El Grito de Lares, 1868
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Cedema.org: Comunicado Los Macheteros, aniversario 132
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Bandera.org: El Grito de Lares y la lucha por el socialismo
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Municipio de Lares: Historia oficial
